miércoles, 7 de noviembre de 2007

Un desopilante episodio callejero

No fue mi escoba la que me inspiró, fue la calle, aquel lugar, el que recuperó, vaya a saber de dónde este recuerdo.
Sin detener mi paso, apurado, porque el tiempo estaba justo, apareció en mi cara una sonrisa y las imágenes comenzaron a fluir.
Hace mucho, en una de esas complejas mañanas de madre, ama de casa, trabajadora responsable, que ocurrió este episodio.
Una más de esas mañanas en las que la llegada de "mi asistente" se retrasaba, y no podía esperar más.
Teníamos que partir, en busca de la incondicional ayuda de la abuela.
Las edades no iban más allá de 2, 4 y 6...con salidas siempre en procesión.
-Vamos rápido chicos!!!
-¿Adónde?
– A lo de la abuela...
No creo que resignación sea el término más adecuado para describir el sentimiento de los chicos, ya que la sola invocación de la palabra ABUELA, disparaba sus espíritus al infinito procurándoles placer.
-La mochila, Agustín!!! No te olvidés la malla Pilar!!!! María Laura, ¿juntaste los juguetes? ¿Llevan las camperas?? ¡VAMOS!” -Ah, nos olvidamos el almuerzo, los tallarines...
Esos tallarines que con gran dedicación la abuelita había amasado para los nenes, y que habían llegado al hogar en las vísperas, gracias a la modernidad de las cadeterías.
Sí, el día antes para evitar la inanición de las criaturas ocasionada por el vértigo laboral materno...
Esos tallarines con salsa, y hasta con el queso, retornarían al hogar de la abuelita con creces, con yapa, con los nietos incluidos.
Dadas las circunstancias, comerían los tallarines con los abuelitos.
-Bueno, listo, nos vamos!!!
Una verdadera mudanza. Partir en estas circunstancias, representaba eso, una verdadera mudanza.
¿De dónde sacamos manos las madres? Manos para acarrear todo, mano para tomar las manos de los niños, manos y brazos para hacer upa, manos para cerrar la puerta... Manos…
En la mitad de mi recorrido, los pequeños quedarían en custodia...
-¡Cuidado con la calle!!
- Agustín, dale la mano a tu hermana!!
- María, vení con mamá! No revolqués la campera... ¡Suban a la vereda!..
La calle ya estaba cruzada. Sólo faltaba la faraónica tarea de colocar todo en el auto.
- Esperen que ya destrabo las puertas.
Muchas manos, sí, pero la puerta no se abría apuntando con un control remoto inexistente. El modelo era viejito. Muy viejito.
En consecuencia, lo primero era vaciar las manos para abrir el auto. Esto hizo que el techo se convirtiera en el apoyadero de todo el bagaje, fuente con tallarines incluida.
- ¡Hoy me toca adelante!
- ¡No, me toca a mí!
- ¡Cuidado con los dedos!
El prototipo vehicular quedó cargado.
-Bueno, listo. Nadie a la vista. Arrancamos. ¡Nos vamos!
De repente, sin saber cómo, ni de dónde apareció, un ciclista, haciendo señas desesperadas, se colocó a la par. Justo al lado de mi ventanilla, por suerte cerrada.
¡Qué susto! En estos días de inseguridad, la primera idea fue nos quiere asaltar.
- ¡No puedo detenerme! Defender a mis hijos primero.
Intenté acelerar. El ciclista apuró su paso, y seguía en mi ventana, haciendo gestos de manera cada vez más desesperados.
Intentaba decirme algo.
Los fantasmas del asalto desaparecieron. Arma no ostentaba. Parecía inofensivo.
Decidí frenar, estacionar y atender su necesidad.
En medio de su agitación susurró:
-Doña, se le vuelan los fideos!!
Caí en la cuenta de la magnitud de su desesperación.
¡Qué horror! Los dedicados tallarines de la abuela olvidados en el techo, eran impulsados cuan palomitas sin alas.
¡Qué ridícula me sentí!
Luego de acomodar la fuente en el interior del auto. Agradecí al ciclista su deferencia, quien continuó su marcha, ahora más distendida, con la convicción de que su buena obra del día ya estaba realizada.
En medio de la alegría y diversión de los chicos por el episodio seguimos la marcha.
Pero esta historia no quedó allí..
Pasaron los días y el episodio se convirtió en una anécdota más de esas jornadas agitadas.
Aquella mañana un rápido trámite en el banco me urgía.
El auto debía quedar en un estacionamiento, en una de esas playas de estacionamiento que surgen del rebusque, de la necesidad de la supervivencia. Esas playas con muchos lavadores que se congregan en rondas de amigos. Caras desconocidas que observan a cada conductor.
Acababa de estacionar, cuando escucho un “- Hola Doña, ¿cómo anda?”
Sorprendida por la familiaridad del saludo, reparo en mi interlocutor, sin descubrir ningún rasgo conocido en su rostro.
- Se acuerda de mí?
El desconcierto de mi rostro lo llevó a profundizar en la charla. A esta altura, los amigos del grupo observaban la situación.
- Usted vive en… dijo detallando mi dirección…
Mis oídos no daban crédito a sus palabras. No entendía nada. Por más que me esforzaba y hurgaba en mis recuerdos nada me devolvía su rostro.
Ante mi silencio continuó.
- Yo fui el que le ayudó con los fideos en el techo!!! Argumentó con orgullo de superman.
Y la situación ridícula me arrancó una sonrisa. El ciclista y los fideos.
Y comenzó el relato del episodio a sus amigos mientras me retiraba del lugar endilgada en un protagonismo no buscado…
Vieron, la popularidad no sólo se da en los medios.
Llega sola, cuando uno menos se la imagina. ¿O no?
Myrtita

domingo, 4 de noviembre de 2007

Sabores....


Sólo una imagen... sobran las palabras...

Velada impecable, al mejor estilo de los GRANDES CHEF!!

Vivan las peñas de la tablita y el choripán y del sushi...

Para nosotros el chanchito...

Lástima que la informática no trasmita olores... aunque creo que la fotito disparará la imagen del olor... jaja

Disfruten la patita... que ya fue...!!!

Myrtita


Just for ellas… las CHICAS…

Una entradita breve, ligera, poco profunda o muy profunda quizás....

Chicas...Sólo quería contarles que me encantó esa noche de brujas…
Esa contra-reunión improvisada.
Ese momento nuestro, en el que perdíamos el hilo conductor de nuestra verborragia exponenciada…
Esos diálogos hacia la nada…
Esas risas espontáneas…
Esos momentos de revelaciones y confesiones tan nuestros…
Esa picadita espectacular…
Esa irrigación medida….
Esos cafecitos batidos…
Ese reloj superador de tiempos de cenicienta….
Esa imagen de nuestras figuras cruzando la calle en la noche silenciosa y vacía…
Ese retornar al hogar… despacito y en silencio…. Por las dudas alguien duerma….
Jaja… Vivan las brujas!!!!
GRACIAS por esos recreos!!!

GRACIAS por compartirla!!!

Myrtita…

sábado, 3 de noviembre de 2007

¿Fiesta cívica?

La fiesta estaba en su apogeo, sin embargo Cenicienta sabía que su tiempo expiraba….así me sentí aquella noche en medio del festejo del cumpleaños de mi amiguita…
De todos los presentes, era la única privilegiada, la única que había sido convocada por la patria para ofrecerle mi servicio, la única que pondría manos en ese escrutinio que se avecinaba… la única que debía presentarse en su puesto a las 7:15 hs. de aquel domingo 28 de octubre.
La única entre tantos que no se había negado a semejante privilegio, quizás porque en algún lugar recóndito de mi ser, todavía permanece la idea de servir desinteresadamente a una causa… pequeña..casi nada… nada más que elegir a quien nos conduciría por cuatro años.
Quizás porque todavía quiero creer, aunque la realidad me demuestra lo contrario… con cachetazos cotidianos…
Y me retiré temprano.

La convocatoria había llegado dos semanas antes. Con tiempo suficiente como para leerla, capacitarme y hacerme a la idea de que aquel domingo sería diferente.
Diferente, pero ya no tendría el encanto de lo nuevo, la ansiedad de lo desconocido. ¿Era la quinta convocatoria? Mi memoria ya no da para tanta cuenta… pero mi conciencia cívica me impedía acudir a la Junta para manifestar un NO….
La convocatoria quedó intacta en el centro de la mesa del comedor paquete, aguardando la predisposición para leer el reglamento.
Pero el tiempo vuela, la fiesta estaba en su apogeo, la convocatoria seguía allí, intacta… y el ataque me dio!!!
Media noche pasada… a leer…Autoridad de mesa… Presidenta??? NO, auxiliar….AH!!!! estaba salvada…. Una lectura rápida… mi rol no era el protagónico…. Pero y si la presidenta no aparecía??? Eso ya había ocurrido en mi debut cívico electoral.. y si pasaba de nuevo??? Mis ojos se resistían a esa tardía lectura, estructurada, sin las empociones de las novelas que hubiera sido el único género capaz de resitir a mi cansancio…
- Mañana… el domingo.. pongo el reloj más temprano y leo….
Y leí.. al menos lo que ocurriría primero… después , durante la jornada habría tiempo de repasar lo otro….
Una leche rápida, tres idas consecutivas, secuenciales y rápidas al baño, antes de salir, para agotar cualquier vestigio de líquido de mi ser, ya que la jornada sería larga, y según lo ya vivido sin oportunidad de una nueva descarga hasta el retorno al hogar…

En breve, debería convertirme en un ser inanimado, sin necesidades ya que la URNA se convertiría en el preciado objeto a custodiar de manera ininterrumpida….
Me apersoné en el lugar establecido, por mí, ya conocido Mi escuela Del Centenario…

El colectivo en la puerta daba una clara señal de lo que viviríamos.

Las urnas ya habían llegado. Estaban ahí, contraídas esperando ser adoptadas… Poco a poco encontraban su destino…
De lejos, casi con miedo, recorría con la vista las bolsas… miré mi papel… 47 era mi número…

- Está???? O ya la llevaron???

Haciendo votos por esta última respuesta, me acerqué….
Allí estaba, serena y aguardando… Resignada ya a mi suerte, decidida a cargarla nuevamente en mis brazos, cuando escuché: -Mesa 47?.... Estaba ahí, estaba salvada…. Mi sueño se convertía en realidad. Esta vez no estaría sola… la presidenta había llegado.
A planta alta como siempre? NO. Esta vez la planta baja sería nuestra. De ellas. Del padrón femenino…. No más subir y bajar en procesión con la urna para que vote la abuela, la señora gorda que no puede subir, la mamá con el cochecito… Las mujeres habían logrado un lugar privilegiado….
Como el privilegio que nos otorgó esa señora Evita, cuando hizo que las mujeres estuviéramos incluidas en el universo… de la elección…y fueramos parte de ese sufragio universal…. Ver derechos de las mujeres…jaja
Mesa 47, letra A, eramos la primera.. ahí nomás a la entrada. Estábamos al toque de la puerta, al toque de las dudas, al toque del "adonde está mi mesa", "al toque del no sabe…???"… y mi rol otrora de presidenta, se convirtió en el de la eficiente empleada de una mesa de entrada, de la atención al público, el de la que tiene la respuesta precisa y certera para evacuar todas las dudas de esas ansiosa votantes.
La urna fue tomando su forma, siguiendo fielmente el instructivo.. parte A con A, dobla B, pegar precintos, firmar, actas, boletas, afiches… adonde?? En la puerta.. orden de boletas…. El cuarto oscuro.. ¿le prendemos la luz, para que al menos se vea lo que votan???
¿Cuántas listas? 1000? 50? 25?.

Debe haber un error. Sólo dos fiscales y muchos generales… Líberos, rotativos… la suerte de los partidos estaba echada. Algunos deberían caminar solos, por el camino del honor y la confianza de que la votación sería el reflejo de la voluntad popular, sin malas intenciones ni malas acciones.
8:03 abrimos la mesa.
El mecanismo del voto se fue afianzando con el correr de las horas. Nos convertimos en un equipo. Diez sobres firmados, control de votantes, una tilde para cada pasada humana, una firma de documento, una devolución… Eficiencia….
Mi perfil pragmático me lleva a analizar la jornada desde tres perspectivas:
De las comidas
Distribución de la frecuencia de votos
Perfil de votantes
Amplío en detalle cada uno:
- Mate??
- No tomo gracias!!
10 hs. comenzó el desfile del gourmet… facturitas para algunos, galletitas para otros… eran el desayuno… pero a nosotras no nos tocaba, nosotras éramos autoridad!!!!
13 hs. Almuerzos… gaseosas, bolsitas onda combo, pilas de sándwiches en perfecto equilibrio que hacía imposible la posibilidad de que cayera alguno en nuestras manos… pero a nosotras no nos tocaba, nosotras éramos autoridad!!!!
16:30 hs la hora de las galletitas 9 de oro, para acompañar el mate…. pero a nosotras no nos tocaba, nosotras éramos autoridad!!!!
Pero por suerte la autoridad tiene familia, y aprovecho este espacio para agradecer la dedicación del esposo y del hijo de la que suscribe, su preocupación por mi hidratación permanente, y por la primorosa vianda del sanguchito con milanga para no desentonar…
Analizo la frecuencia de los votos a partir del perfil del voto femenino…

La instalada idea del “No vayas temprano porque te enganchan de autoridad”, prendió fuerte en nuestra comprometida sociedad, y dio un respiro para que desapareciera inexperiencia de la nueva presidenta y se afianzara un mecanismo eficiente de recepción de votos y evacuación de ciudadanas complacidas por haber ejercido su derecho.
Entre las 8:03 y las 8:30 hs. Llegaban a la escuela, ingresaban a la galería, y desde lejos, observaban y le daban vuelta a la mesa cuan bicho ponzoñoso… por las dudas contagiara el fervor cívico de quedar pegadas, hasta cerciorarse de que había autoridades y que NO serían ellas.
La frecuencia de votantes aumentó con el correr de las horas.
11:30 hs. Ya la comida dominical había quedado en marcha… A votar rapidito para llegar a tiempo al almuerzo familiar…. Gente y más gente… una cola serpenteante….
13 hs… - Es la mejor hora, seguro que no hay nadie….!!! Es rápido….
La siesta, el buen día para las trasnochadas…. Pasa rápido y listo!!!
La tarde… pasada la sobremesa… ideal antes de encarar la programación dominical vespertina….
Casi al cierre…. -Llego??? -Soy la última??? -Puedo todavía???? A lo que a pesar del hartazgo y cansancio, y mentes ya puestas en situación de escrutinio, respondíamos con nuestra mejor cara Por supuesto!!!
Pero creo que de los tres ítems planteados las perlitas y el anecdotario, alcanzan su mayor dimensión en el perfil de las votantes… sin desperdicios, al menos para mí, que encuentro placer en la observación de los humanos….
Si bien el ser elegida para estos roles tiene sus bemoles, la predisposición positiva puede convertir la jornada en un momento ameno, casi diría divertido.
La reiterada convocatoria me convirtió en un mojón, en un punto de referencia que iluminaba el espíritu desorientado de las chicas.. me veían y decían "-Acá la A!!".
Estar en la mesa es la posibilidad de volver a ver de manera cíclica esas caras que la ciudad oculta, sin saber porqué durante cuatro años.

Es el reencuentro, los cambios… Uy, que gorda está!!! Está mejor que antes!!! Otra vez embarazada??? Mirá con quien vino!!! Ah.. ya vota??? Cómo pasó el tiempo!!! El documento.. qué número??? Debe tener tantos años.. no los representa….o el cruel parece más….

Jaja no me van a decir que lo que escribo no es cierto??
Los caballeros dirán SON TERRIBLES!!! Y sí!!! Somos terribles…. SOMOS MUJERES!!! Jaja
Y de las edades ????
Las primerizas, las experimentadas.
Las abuelas que pese a la adversidad y renunciando al “no deber votar ” y apostando a su “derecho” deciden votar.
Las abuelas que no saben ni adonde están , ni cómo están, pero que son conducidas en autos que estacionan dentro del cuarto oscuro, en el afán desmedido del que quiere un voto más.
Las abuelas que llegan a la mesa ostentando nietos en cada mano, con la felicidad del “anoche durmió en casa, y me acompaña”….
Las madres que merecen un capítulo aparte en esta entradita…
El "¿Puedo entrar con el bebé o me lo cuida???", el “No queda con nadie, puede entrar???”
Las madres con bebés, bolsos y cambiadores.
Las madres multíparas con la escalera de niños que corretean, se pelean o lloran impacientes…
Las madres que los dejan en el auto… y tratan de disimular su ansiedad y apuro por temor a que arda troya….
Las adolescentes que esperan felices ver el primer sello en sus documentos…
Las universitarias que encuentran en la jornada la oportunidad del regreso y el reencuentro de amigas que les hacen la pata para venir a votar…
Y de las actitudes???
Las dubitativas, las decididas, las cancheras, las temerosas…
Y las formas???
Sí, las formas de esos bustos transformados. Un desafío a las imaginaciones que parte del descartar la silicona por su aspecto irregular…. Qué tendrán allí metido???
Las boletas preparadas en casa, dobladitas, arrugadas, ya listas para poner en el sobre.
Esos corpiños que portan hasta el monedero prescripto al momento de entrar a votar….
La remera enganchada, que deja al descubierto la grasa abdominal de Arjona, por haber sacado de “su interior” la boleta que orgullosamente coloca en la urna.
Y las armas blancas?? Otra que a la cancha…. Tijeras grandes, de manualidades, punta redonda, plegables…. El corte debía ser prolijito….
No me van a decir que esto no es único! Folclore puro!… es el pueblo.. es la sociedad que se manifiesta….
Y llegó el escrutinio, ese momento tan temido y ansiado. Temido por las autoridades que buscan la mayor objetividad, ansiado por los fiscales que quieren develar el triunfo.
Un escrutinio objetivo, claro, rápido y participativo. Estas fueron nuestras pautas, claras antes de comenzar.
Se planteaba complicado, cuatro categorías, y de las observacines ya descriptas nos preparábamos para los cortes.
A sacarse las camisetas los fiscales, y todos por una misma causa.. TRANSPARENCIA.
Así resultó, un pizarrón cargado de cuadritos cortados como el mejor y más prolongado partido de truco, que facilitaba el conteo por decenas…. Una planilla duplicada al papel… dos escribas.. dos veedores de la carga… un abridor de sobres y la voz sonante de la presidenta.
Completa XXX…. Corte…. Voto nulo…. Blanco…
Dos horas…. La conversión de palitos o cuadraditos a números… la suma final….
La suerte estaba echada… no debía haber diferencias….295 habían entrado…. 295 debían salir….
La matemática es una sola…. Y si sale mal???
Sumamos: 295 en cada categoría….
El aplauso final… la alegría de la transparencia… la alegría del triunfo… el desasosiego de otros….
Y afuera que pasa??? Un celular… Te busco???? Un SI.
El objetivo estaba cumplido. Nuestro aporte estaba hecho.

Myrtita

sábado, 27 de octubre de 2007

El oculto encanto de mi escoba

Esconder un rasgo demasiado evidente de una personalidad, demanda un esfuerzo descomunal. Cuando el involucrado se descuida… zas, aparece dejándolo en evidencia, echando por la borda todas las energías insumidas en esa representación.
Así asumo el “prolijita prolijita” .que me han instituido mis amiguitas, quitándome el peso de ocultar mi maña, y así demuestro el placer que me produce “la limpieza”.
¿Qué se me desalinearon los soldados de la fila? ¿Qué adónde me disparo hoy? Paso al detalle.
Llegó el momento de la verdad… Toda maña se fundamenta en algo, y la mía no es la excepción a esta regla.
Tanto y tanto me remarcaban este perfil, que comencé a buscar razones que revirtieran ese pensamiento que comenzaba a apoderarse de mí...-“Myrtita, debés estar loca… debés ser una especie en extinción… la escoba ya fue… hay actividades mas importantes, más altruistas, más productivas que fregar “
...Pero… A mi me gusta hacerlo, me causa placer… ¿¿??? Y empecé a pensar.
Recorro con mi mente un concepto inexistente en el siglo XXI, pero muy arraigado en la tradición familiar…”la limpieza de los lunes”… y me encuentro defendiendo a capa y espada, la mañana de los lunes ante el avance de los compromisos laborales… “El lunes a la mañana no puedo!!!” – Por qué?... y busco excusas para no responder con mi verdad… "- Porque tengo que limpiar"...
Qué locura la mía!! Aunque detrás de esas palabras encuentro razones… organizar mi hogar, minimizar los rastros de un fin de semana, darle cuerda nuevamente a ese mecanismo de cinco días de frénesi que se desencadena con las primeras horas de sol de los lunes.

…. Pero el martes es igual…Sí es igual, pero es distinto… mi semana ya arrancó…
Me meto en situación. Mis aliados de batalla me aguardan. Escoba, plumero, estropajo, baldes, gamuza, virulana, blem… ¿Me falta algo? ¿Me alcanzan las manos para este despliegue? …Por suerte tenemos dedos. Cada uno soporta un elemento.
Los perros ya saben. La mañana del lunes comenzó, y buscan refugio debajo del ceibo lo más alejado de los bríos de la patrona… La más dormilona, espera la orden… “- Tina, mamá va a limpiar… abre un ojo, se despereza y emprende la retirada.
Plumero, ventanas, puertas… el primer contacto con la meteorología… el aire fresco avanza… el viento empieza a jugar con las cortinas.. .el polvo vuela… el ambiente se transforma… cada vez más desorden… el sol invade, no pide permiso… juega a las escondidas evidenciando la tarea silenciosa de las arañas.. y Myrtita empuña su escoba decidida a generar un cambio….
Y en el medio de la introspección se devela el misterio.
Es casi automático… los movimientos de la escoba disparan mi mente. Las ideas comienzan a fluir, una tras otra, sin razones, sin orden… Cada cosa que veo dispara una historia… entiendo y puedo ver lo que nadie ve en mi incomprendido hobbie….
Me voy a Grecia, retrocedo en el tiempo.. . y llego a Platón, a Aristóteles, y a su ocio… y acá está el secreto.. LO TENGO… EL OCIO…. Aquel ocio como lugar de creación, aquel ocio que permitía el fluir de las ideas…. Y vuelvo a mi terreno, eso es… éste es mi momento de ocio….
La escoba me acompaña, no me habla, no le pide a mi mente que se concentre en algo específico… me deja volar. Aparecen recuerdos, planifico el futuro, reflexiono el hoy….
¿Chapita?... ¿ De la nuca?.... Capaz, pero es así…..
Miro mi escoba… evolucionó con el correr del tiempo. Pasó de la gruesa escoba de palmas con la que Rosa acariciaba las ásperas baldosas del patio de la abuela, a la suave escoba de guinea, al escobillón de cerdas, para barrer la sala. Fue cambiando. A la escoba de plástico que se mimetizó con el escobillón en su forma.
Fue cambiando, pero, ¿ su esencia cambió, o seguirá siendo esa silenciosa e incondicional disparadora de ideas?….
Y así termino mi análisis, análisis de diván barato… Un análisis que encontró raíces sin ir más lejos que el diálogo silencioso, con….mi escoba…
Y sugiero, si encuentran alguna escoba por ahí, tómenla y no le hablen, sólo comiencen a moverla en un baile suave… y escuchen, porque seguro que a través de ella, sus mentes se dispararán y después sin darse cuenta, ganaremos adictos a este incomprensible hobbie en el siglo XXI, que utiliza este medio cibernético para exponer, su no antes develado misterio.

Por si no lo creen y quedan dudas, el diccionario de la Real Academia Española aporta su ciencia:
Ocio: (Del lat. otĭum).
1. m. Cesación del trabajo, inacción o total omisión de la actividad.
2. m. Tiempo libre de una persona.
3. m. Diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, porque estas se toman regularmente por descanso de otras tareas.
4. m. pl. Obras de ingenio que alguien forma en los ratos que le dejan libres sus principales ocupaciones


No era tan desacertada mi idea no???

Myrtita

martes, 23 de octubre de 2007

De pelos y pulgas también...

Mi maternidad no terminó con los empachos y sería terriblemente injusta sino dedicara una entradita a otra hija, una hija no parida de mis entrañas, una hija por adopción, una hija de corazón, que entró en mi vida por ese NO contundente que me caracteriza.
El sol de marzo partía la tierra ese mediodía. Sin margen de tiempo, estacioné delante del portón trasero de la escuela Del Centenario. Era la hora de salida. Agustín ya estaba en tercer grado.
En el centro de un grupo de risueños chicos lo divisé. No cargaba su mochila, pero sus manos no venían vacías. Algo traía.
La imagen se fue haciendo más nítida a medida que se acercaba. Algo peludo se zangoloteaba con su apurado paso.
Casi sin darme cuenta me vi rodeada por el alborotado grupo, y cara a cara con mi hijo, que ostentaba orgulloso un can entre sus brazos.
- ¿Qué es esto????
- Es mía Mamá, la encontré yo… eran tres… otros chicos llevaron los otros, pero ESTA ES MIA… yo le dije a la SEÑO… la ADOPTE CON PAPELES y todo!!!
No daba crédito a lo que me decía, alentado por sus secuaces…
- La tuvimos en el aula TODA la mañana…ya tomó agua…
- Agustín, NO ES POSIBLE… Camila está en casa…,aduciendo a la “paqueta” cocker que formaba parte de nuestro núcleo familiar…
- Pero MAMÁ…!!!
De nada valía ponerme en contra, argumentar razones que en ese momento no comprendería. La mediación aparecía como el mecanismo más adecuado.
- Está bien, va a casa pero le encontramos otra familia pronto…
Con esa premisa regresamos al hogar.
Pequeña algarabía armaron las hermanas al abrir la puerta y encontrarse con el preciado trofeo.
Menuda reacción fue la del progenitor masculino cuando vio a la nueva huésped.
- OTRA PERRA NO!!!! Myrta, es que no te das cuenta????
Otras escuetas alusiones no reproducibles…. Y luego…el silencio… me comí votos de silencio por una semana….
Menuda situación se había armado. Convencida que este lío debía revertirse lo antes posible, me aboqué a conseguirle un hogar.
El viernes, a los tres días del episodio, apareció el primer candidato, y la perrita partió hacia un nuevo hogar.
Es imposible complacer al mundo, eso debo entenderlo.
El esposo ante mi accionar intentó retomar un diálogo, aunque yo no estaba convencida de querer ser su interlocutora. En esos días me había encariñado con el bicho y me había costado tomar esta decisión, casi contra mis principios.
Ni que hablar de los chicos. De ser la mejor madre del mundo pasé de golpe a ser el ser más despreciable del universo…
Así transcurrió aquel almuerzo del viernes. IDILICO!!!
Cerca de las 15 hs., en plena siesta paranaense, el timbre sonó. Abrió Agustín y allí detrás de la puerta, la cachorra deportada de su casi nuevo hogar por falta de consenso en la nueva familia.

Me devolvían “la atención”
De esta manera Canela, ya que así la bauticé, inspirada en su color, hizo su entrada triunfal y definitiva a nuestra familia. Con alegría por parte de algunos, y casi con una resignación extrema por parte de otro de los integrantes del hogar.
La paz no duró demasiado. Tres días habían pasado cuando “la peste” se apoderó de ella. Sin saber lo que era, cargué esa pequeña masa peluda y sin pérdida de tiempo acudí al doctor.
Parvovirus, fue el crudo diagnóstico.
-¿Se cura? , la pregunta obligada.
-Difícilmente, pero a veces se da…
Ese era el panorama. De la tranquilidad, y la cuota canina cubierta con una hermosa perra de “raza” a la agonía de una callejera, casi impuesta por el desamor de algunos que se dedican a tirar perros en una escuela.
La suerte estaba echada, y la enfermedad la pelearíamos juntas. La cachorra y yo.
Así fueron las siguientes jornadas. 16 hs. Al veterinario, ayudaba a su canalización, para hidratarla con suero.
A las 19 hs. luego del “jardín de infantes” la recogíamos de la clínica… y llegábamos a casa para acondicionarla en un lugar tibio, con un pañal de María Laura, en pleno aprendizaje de desprenderse de ellos.
Diez días de agonía. Cada noche parecía la última. Con gotitas de agua en su boca cada quince minutos. Hidratarla era la consigna.
La situación no se revertía. Hasta inyecciones aprendí a colocarle.
Pero Dios existe, y apoyada por mi ejército celestial de abuelos, el panorama comenzó a mejorar.
De la bolita de pelos, sólo quedaban piel y huesos. Una mirada lastimosa, sin brillos, pero que me seguía permanentemente como buscando respuestas.
El tiempo pasó. Vencimos.
El parvovirus se fue pero dejó secuelas….serias y profundas… Una malcriada total y una relación entrañable de madre e hija perra que se afianza con el correr de los días, y años... una relación que apuesta a una nueva generación en dos canes, Oky y Tina como representantes de esos 26 nietos perros por el mundo, de RAZA PERRO, pero NO "tirados", ofrecidos, regalados y adoptados de corazón.






Myrtita.

domingo, 21 de octubre de 2007

Cuidado con los empachos....

Esta historia comenzó en un lejano mes de junio, concretamente hace veinte años, cuando sufrí un fuerte empacho, abrupto e inesperado que me alejaba de la parrilla y no me permitía ni oler los, hasta entonces, adorados asaditos dominicales.
Este malestar duró exactamente tres meses, para dar luego cabida a una terrible hinchazón, que se disipó, aunque parcialmente, al cabo de nueve meses, con fuertes dolores y finalmente la expulsión de un SER, de menos de 40 cm de longitud, que pesaba sólo la tercera parte de los kilos que la balanza llegó a acusar en ese período. Un SER que lucía negro y peludo, al que llamamos Agustín. Un ser que modificó mi existencia y prioridades de vida, de manera mágica.
De repente me había convertido en mamá. Y ese SER, no venía con manual de uso, ni con instrucciones que me ayudaran a “manejarlo”, o al menos que me dieran pistas para empezar a recorrer esa nueva etapa.
Y empezamos juntos en esta aventura.
Fui sólo “una teta” por más de cuarenta y cinco días. Fui la inexistencia, el sueño permanente, ya que no coincidíamos ni en los momentos de descanso, ni de comidas, ni de vida.
El mundo parecía haber terminado para mí.
Fui el tiempo del no baño con puertas cerradas, por las dudas… el bebé… Fui el tiempo de la comida fría, porque “cambiarlo” se imponía. Fui el dolor de cintura, tras un andador que superaba la velocidad de la luz en dirección a los siempre presente escalones. Fui el tiempo de la consulta urgente ante las primeras décimas de fiebre.
Fui tiempos, pero mi tiempo parecía haberse esfumado sin retorno a la vista. Era madre.
Pero todo pasa, todo cambia. Y me fui amoldando a esta realidad de madre primeriza que duró exactamente dos años, momento en el que llegó Pilar.
A su llegada, se encontró con una madre experimentada, pero con un hermano que debutaba en este rubro, sin tener el menor interés de compartir su trono.
Y así comencé una nueva etapa en mi maternidad.
Una etapa “en estéreo”, a dos voces, a dos demandas, o quizás a tres demandas, ya que aunque imperceptiblemente, en esta nueva situación de entropía, el padre también existía, e insinuaba demandar parte de mi inexistente tiempo.
Comencé una nueva etapa.
Nuevas vivencias, que al volver mi mente allá no alcanzo a comprender cómo salimos airosos de ellas. Recuerdo algunas…
El tiempo de la consabida “teta” para la bebé, se asemejaba a una batalla campal, con un formato de guerra impuesto por los celos del gran hermano que lanzaba impredecibles proyectiles, sobre la niña cuando la comida comenzaba.
La implementación de una estrategia, sobre cómo dejar los pañales antes de que nos agarre el invierno, en aras de una primera independencia.
Nuevamente la gimnasia tras el andador, manejado por Pilar con destrezas potenciadas por el maestro Agustín.
La brillante idea del “traca-traca”, un hermoso y colorido carrito con ruido para aprender a caminar, que hacía vibrar hasta los cimientos del edificio, cuando los gremlings eran largados al pasillo para descomprimir la presión del minúsculo departamento y oxigenar la mente atribulada de la joven madre.
Las papillas, los bifes jugosos vedados para la madre, ya que cuando llegaba mi turno de comer, lucían cuan suelas recalentadas.
Las noches de cuentos, cuentos sin final por caer rendida antes de poder narrar el deselace, para un auditorio también dormido.
Noches de calambre cuando despertaba acostada sobre el tirante de esa improvisada cama, que se sacaba de abajo de otra cama inexistente, para evitar que el bebé se cayera.
Dos años y medio duró este arduo entrenamiento de vida.
La institución escuela, ya era parte de nuestra agenda cotidiana.
Todo parecía tomar un cauce mas tranquilo, casi normal, cuando sobrevino un nuevo empacho. Algo imposible…fuera de cualquier predicción, que terminó con una orden médica de “empezar a tejer de nuevo”….
Así fue como recibimos a María Laura, ese viernes, en una radiante mañana de agosto, para empezar a ser MADRE DE UNA FAMILIA NUMEROSA.
Canchera vieja, y sabiendo de antemano lo que se me avecinaba, me resistía a salir del sanatorio, lugar en el que gozaba de una suculenta dieta y colaboración permanente con la nueva integrante del clan.
Pero todo pasa, todo cambia. Somos grandes y debemos asumir las consecuencias.
Llegó el lunes y a casa… Regresar a casa llena de amor, hijos, ropa sucia, juguetes, horarios, llantos, gritos… Placer sublime y QUE FELICIDAD!!!…
De nuevo el caos y el camino hacia una nueva reorganización familiar.
La superexperiencia materna, permitió que esta bebé me agarrara “de vuelta”.
El relax, el disfrutar de la “teta”, el retomar las comidas nocturnas después de quedarme dormida con la bebé upa en las noches, fueron algunas de las características que rescato de esta nueva crianza.
¡Qué lejos de ésta madre estaban la estructurada Myrtita primeriza y la temerosa madre con su segunda experiencia!
La tropa ya estaba completa, sólo restaba crecer…
¿Qué fue ser madre a partir de entonces? Al tomar distancia veo lo mucho que fue, lo rápido que fue y lo inconsciente que fue.
La decisión de la escuela, la emoción de volver a mi Escuela Del Centenario, de la mano de mi hijo.
Las primeras incursiones acuáticas.
Las vacaciones siempre postergadas por mudanzas o maternidad.
El acompañamiento permanente. Los campamentos.
Proyectarme en sus logros. Sufrir con sus angustias.
El buscar, el llevar, el traer.
El decir NO. El permitir.
La penitencia. La reconciliación
Fue pasar de la niñez a la adolescencia, y el tener que enfrentar nuevos retos sociales, que más de una vez se oponen a nuestras convicciones.
La mediación. Los límites.
El ser amigos, y de repente representar al más acérrimo enemigo que obstaculiza sus planes.
Ser MAMÁ fue haber hecho realidad ese juego de niña, en el que dentro del viejo aparador de la cocina, convertido en una mansión insumía mis horas conduciendo una familia numerosa.
Ser MAMÁ hoy, es entender que la vida comienza a devolverme tiempos, esos que al abocarme a esta “empresa” parecían irrevocablemente perdidos.
Acepto esta devolución entendiendo que mis bebés empiezan a salir del nido. Que el “destete” comenzó. Qué es tiempo de su vuelo, de sus realizaciones.
Así de cortita se cuenta esta historia, la del desafío que asumí hace más de 19 años, cuando la vida con un simple empacho me puso un sello indeleble en el corazón: “MAMÁ para TODA LA VIDA”.



Myrtita