domingo, 17 de octubre de 2010
domingo, 26 de septiembre de 2010
Con el alma, a cantar!
pero NUNCA por la falta de ese espíritu que espera el 21 de septiembre para embeberse en mi hasta la embriaguez... jaja
Medio tardío lo depositaron en mi casilla de correo...
Un sentimiento!!!!
Casi una perlita, diría.
Ya nadie lo conoce.
Y el que sea de mi época...
y se ría...
y no se emocione...
que me avise....
PORQUE ALGO NO LE ESTA FUNCIONANDO BIEN!!!
domingo, 29 de agosto de 2010
Acá BaRILoChE 2010: Día 11 Reflexión 1
Hola!!!!
Heme aqui en el BONDI desde hace exactamente 18:33 horas según indica el cronometro que tengo enfrente, en la pared del cole.
De esas dieciocho horas y media que llevamos en este cubículo, creo que he dormido dieciseis.
SIII!!!!
En las dos horas restantes, termine el cuello del pullover azul, que llevé a medio hacer, para los momentos de OCIO o ABURRIMIENTO que iba a tener allá, y resultaron INEXISTENTES, bajamos a cenar en Gral Acha, y acá sigo probando suerte con mi conexión inalámbrica que SI FUNCIONO!!!
GRACIAS MOVISTAR!!!!!!
La tropa DESCANSA, RONCA Y TOSE MUCHOOOO.
¡Para no!, si enfrentaban las nieves todas las noches en remeras, musculosas, minifaldas y soleras...
Parecía, OJO no ERA, una vieja cuando les decía ¡LLEVEN ABRIGO!
pero NADA... no les entraban BALAS...
Así quedaron... 100% RESFRIADOS MAL...
Más allá de esas menudencias TODO fue de 10, es más, NO QUERIAN.... perdón, NO QUERIAMOS VOLVER!!!!
Pero todo pasa, y todo queda...
Bariloche 2010 en una primera lectura,
FUE SENCILLAMENTE MARAVILLOSO!!!!
¿O no Chicos?
Myrtita
Acá BaRILoChE 2010: Días 10 y 11
¿Repasamos la despedida con unas fotos?

viernes, 27 de agosto de 2010
Acá BaRILoChE 2010: Día 9
Escribo cortito porque me corren las velas.
Si!!! Se viene el final, y en minutos nos vamos a la cena de velas, un momento más que esperado del viaje.
Me tomo unos minutos mientras las chicas buscan los pañuelos, para contarles lo que hicimos hoy.
Día nueve sumamente agitado.
Comenzamos tempranito con Piedras Blancas, culipatín en el cerro Otto.
Para no romper la racha con mucha nieve.
Ascendimos en tres 4x4 Land Rover, por un camino de ensueños… o no, angostito, con mucha nieve y con más tráfico.
Una experiencia con adrenalina. Bajamos el cerro en tres tramos, por tres pistas con velocidad creciente. Pista cuatro, tres y uno por la que volvimos a la base.
El almuerzo fue a las doce y media, para dejarnos llegar, secarnos, y prepararnos para salir de nuevo a las dos y media de la tarde, para ir al Tambo Viejo a andar en cuatriciclos.
Nuevamente la adrenalina en las pistas con barro, futbol en parejas, baile con coreografías y merienda.
Regresamos al hotel para sacarnos los trajes de barro, buscar los de nieve y devolver todo.
A preparar las valijas. A bañarnos, y en breve para partir de nuevo.
Me apuran... Me dejan.. Nos vamos.... Me fui...
Mañana esta aventura comienza a cerrarse.
¿Vamos con un click por el día nueve?
Acá BaRILoChE 2010: Día 8
Todo era armonía. Ni un si ni un no. El día ocho amaneció rebelde.
Paseo programado: Isla Victoria y Bosque de Arrayanes. La excursión era exclusiva. Para nosotros solos.
Almuerzo: 11 hs.
Partida: 12:30 hs.
Nada dejaba entrever diferencias en nuestra armónica convivencia.
Después de un abundante almuerzo cada uno se recluyo en su pieza para terminar de prepararse.
Salí equipada para nieve, de mi habitación. Caminé a lo largo del pasillo que me conducía al ascensor cuando al llegar al elevador, tropecé con algo. Levanté mi vista y no era algo, era alguien. No era alguien, eran “alguienes”. Niñas sentaditas en el piso. En pijamas. A escasos minutos de la hora establecida para la partida.
Las miré con una mirada interrogadora que sin palabras decía ¿bajamos?
Un no vamos rotundo salió de labios entrecerrados con miradas al suelo, mientras seguía llegando el resto de la tropa asintiendo y alineándose con esta postura.
Sólo cuatro o cinco van a ir.
En ese instante hacía su aparición, por el otro costado, mi compañero de aventuras.
Si preámbulos y con fuerte voz preguntó
¿Por qué no van? ¿Por qué están enfermos?
Les aclaro que si no van porque están enfermos esta noche no hay BOLICHES, porque si están enfermos esta noche se van a terminar de curar, y yo me voy a hacer cargo de que asi sea, aunque me tenga que quedar sentado abajo hasta las tres de la mañana para que esto se cumpla.
Sin más palabras bajamos, dejándolos atrincherados y nos instalamos en la cafetería.
Intercambiamos opiniones con los coordinadores. Uno de ellos decidió subir para una nueva acción mediadora.
Cinco minutos para la partida.
El lobby se empezó a llenar. Caras conocidas aparecían. El colectivo esperaba en la puerta.
Subimos. Comenzó la contada de rutina. Uno, dos,…. , diecinueve,…., veintiuno. Estamos todos!!!! Nos vamos.
¿Será que a veces hace falta un freno?
No se crean que las caras eran de jolgorio. Más bien eran caracúlicas, pero estábamos.
La nieve que había empezado a caer en el centro temprano, siguió copiosamente durante el camino hasta Puerto Pañuelo. Mucha nieve en el camino.
Partimos en Modesta Victoria, una embarcación del año 1937, con museo incluido, pero me excluyo de pensarme parte de él cuando hice este mismo paseo treinta y dos años atrás.
Pintoresca la nave, con tres niveles para recorrer, que los chicos los subieron y bajaron muchas veces en la hora y media que duró la travesía.
Primer destino el bosque de los arrayanes…. ¡¡¡Cuánta belleza!!!! La disfruté con ojos “de grande”, las palabras “de vieja” siento que todavía me quedan grandes o chicas para la sensación que tuve.
Volvimos a la embarcación para llegar a la Isla Victoria y sumergirnos en las especies arbóreas autóctonas y en las del mundo entero que a Anchorena se le ocurrió traer y plantar allí.
¡¡¡Mi DIOS!!! CUANTA BELLEZA JUNTA!!!!
El click de mi máquina de fotos era incesante. Creo que taladraba los oídos. Pero era demasiado lindo todo.
¡Qué lindo ser grande para poder apreciarlo!, porque cuando era adolescente como hoy lo son ellos, creo que dejé pasar muchas de estas cosas por alto, ya que no era lo más atractivo del viaje.
Una larga caminata por la isla, recreada con las palabras del guía y volvimos a la embarcación para regresar al puerto.
La lluvia seguía. Arribamos al hotel a las siete de la tarde.
Una costumbre en el viaje fue la consuetudinaria falta de agua a la hora del regreso, en el preciso momento que más se necesitaba para reponernos con una fuerte ducha.
Más allá de ese pequeño detalle que se superó con el tiempo, cenamos, la previa, el boliche y a dormir.¿Vamos con un click por el día siete?
