miércoles, 7 de agosto de 2013

Por siempre

Quiero recordarlos así y que su imagen me saque una sonrisa.
Simples, alegres, involucrados, compinches, pilares...
Sin más palabras y con el amor de siempre.
Myrtita

viernes, 21 de junio de 2013

Bienvenido Sr. Invierno !!!!

Me encantó la ocurrencia.
Una buena forma de empezar el invierno con una sonrisa!!!
Hoy la noche más larga.
Mañana los días comienzan a crecer.
Vamos por ellos, con un cafecito al lado del fuego!!!

Bienvenido Sr INVIERNO!!!
myrtita

viernes, 14 de junio de 2013

Para sacar las telas

Seis meses pasaron desde mi última entrada. Medio año intenso  que parece más.
Entro para pasar el plumero. Para decirle a las arañas virtuales que este es MY BLOG cargado con mis QQQ.
No voy a escribir largo, sólo pretendo que quede en esta entrada un pequeño testimonio de un hermoso día.
Un domingo húmedo, lluvioso que se llenó con el sol de mis amigos en mi espacio finalmente realizado: My Tapera.
Con todo caserito celebré un año más en este mundo del cambalache, pero que agradezco día a día ser parte de él, con las sorpresas lindas y malas que me da cotidianamente.
NO MORE WORDS.... just MIREN!!! y si quieren, compartan las risas, que por cierto fueron muchas!

clic para entrar- bienvenidos
GRACIAS!!!!
myrtita

martes, 25 de diciembre de 2012

Bienvenido 2013


El 2012 da sus últimos coletazos. La Noche Buena pasó. La celebración se prolongó y se cobra en con la modorra en la mañana navideña.
Poco por hacer, o quizás mucho, y lo que siento como poco son las ganas.
La computadora es el mejor espacio para la nada, comparable con la escuela de los filósofos, que hacían de ese lugar su espacio para el ocio creativo.
La enciendo como rutina. Sólo para revisar correo, ver saludos y augurios. Se repiten y en ellos todos buscan la paz y prosperidad. Comparto a través de Facebook los festejos navideños de los tempraneros, de un círculo ampliado de amigos de mis amigos.
Salgo de la virtualidad y me concentro en mi disco rígido.
Sin consultar mis dedos dan un clic en la configuración de pantalla, para cambiar la imagen que adorna el escritorio de mi PC. Todas mis fotos se acumulan ahí, ordenadas cronológicamente. Mi vida 2012 se despliega ante mis ojos. Mi cabeza se dispara.
Así empecé a desandar el año, el 2012. Indiscutiblemente fue un año de cambios, de dolores grandes pero también de alegrías que surgieron como la esperanza para enfrentar un nuevo camino.
Desde el dolor profundo asumí el rol de cabeza de familia. Acéfala pero cabeza al fin. Entendí que a partir del 2012 soy el escalón más alto, el referente para el consejo, para la búsqueda de la decisión más prudente, aunque esta en algunos casos no aparezca todavía.
Desde el dolor mi vida se atomizó, pero miro atrás y me doy cuenta de que comienza a rearmarse. Mirar atrás me deja ver y valorar los puntales que me ayudaron a construir nuevos cimientos. Mis amigos de siempre, mis amigos nuevos, los que comparten el día a día, los que me dieron fuerza cuando creí que ya no podría tenerlas, los que me mimaron con su amor incondicional para resguardarme y minimizar mi sufrimiento, los que me hacían mirar hacia adelante mostrándome que todo era posible.
Es bueno hacer un alto. Fue bueno entrar a mi espacio de la nada.
Fue bueno repasar el dolor para ver que, a pesar de él, los proyectos no decayeron y que la seguimos remando. My Tapera casi es un hecho. Desde mis fotos la veo crecer desde el primer mazazo al color radiante que hoy luce, aunque se resiste a su colonización plena. Evidentemente ya será modelo 2013, lo que no es tan malo tampoco el empezar el año con rancho nuevo.
Siguiendo mi repaso de imágenes aparece  la alegría, la realización personal de mis dos licenciados.
Dos títulos que llegaron en momentos diferentes de la vida, pero que me reconfortaron de la misma manera entendiendo que una etapa importante se cerraba para comenzar otra llena de ilusiones y posibilidades.
Un nuevo clic y ahí está mi tarjeta que deseaba buenos augurios para el 2012. Tenía huevos, y pedía que no los rompieran en el año. Mi augurio y pedido quedó en eso. Sólo augurios y deseos, porque me parece leer que no quedó ni un huevo sano en este 2012. Fue un año de cambios.
En el repaso entiendo que debo y quiero elegir una nueva imagen para el 2013.
Mis dedos van y vienen por las carpetas y de repente aparece la imagen. Ropa sucia, cortada, tirada al costado sobre el verde césped. Un mamarracho a simple vista, pero me seduce.
Esa es la imagen que quiero para el 2013. Despojos que quedan ahí, como la muda de la mariposa, antes de lucir plenamente su belleza y volar.
Quiero esa muda para resurgir. Para recuperar la alegría, la esperanza y empezar una nueva etapa.
Bienvenido 2013.
myrtita

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El que quiera celeste, que,,,, colabore

Caminé hasta la pileta cansada de descansar. Ya estaba casi sin agua, esperando que sus paredes fueran liberadas de la sal de la temporada anterior, antes de recibir el nuevo color celeste del año. 
Había que esperar hasta el martes. 
Sin pensarlo, busqué una espátula. Sin pensarlo encontré dos. Sin palabras empecé  la rasqueteada por la escalera. Pilar me siguió con una pared lateral. 
Salí de mi abstracción y me di cuenta de que éramos multitud. Cada uno se procuró una herramienta y siguió la iniciativa. Hasta el perro Samuel fue parte de la acción.
En dos horas terminamos una tarea que parecía faraónica y que sin buscarlo se convirtió en una causa común.
Ya sin agua y sin sal esperamos el martes.
El derecho de pileta está garantizado.
myrtita

domingo, 25 de noviembre de 2012

La evidencia


Las cerdas del cepillo hurgaban debajo de la mesa, se colaban entre las patas de la silla amarilla intentando atrapar hasta el último pelo de perro, perdido en esas idas y venidas, en esas carreras locas por el jardín en  intentos frustrados para atrapar al gato colado del vecino.
Los objetos arrumbados debajo de la mesa, encastrados bajo sus patas para no ser motivo de desorden se resistían a colaborar con la limpieza asignada a la moderna escoba mutada en cepillo.
De repente, en un viraje violento del palo que comandaba al cepillo, un ruido peculiar, ya vivido y en consecuencia familiar a mis sentidos me puso en alerta.
El sol dormía ya que  las nubes habían decidido cobijarlo un rato más. No era noche, en el recinto se alcanzaba a ver sin necesidad de encender las bombitas bajo consumo.
Con la alerta instaurada agudicé la vista. Ese ruido me había movilizado, me era sumamente familiar y algo desencadenaba en mi interior.
La búsqueda de su origen tomaba fuerza.
Desplacé la pala, corrí la silla, separé objetos, cajas, bolsas y de repente ante mis ojos quedó expuesta.
La evidencia.
El ruido familiar tuvo respuesta: cerámica desplazada sobre lajas.
El mango seccionado de una de mis cucharitas de cerámica blanca estaba ahí. Fraccionado.
Una menos. Una baja silenciosa. Una fragmentación no delatada.
Decidí no tocarlo. El cepillo se encargó de desplazarlo suavemente hasta colocarlo sobre la pala azul.
Ahí quedó yaciente al lado de la hoja sin savia, entre el manojo de pelos cortos de los perros perdidos en sus corridas infructuosas.
Ahí quedó, cómo un desecho de suavidad y pureza.
Ahí quedó el indicio de un acto no revelado que se las trae.
Ahí quedó, por ahora, sólo la EVIDENCIA.
Myrtita