sábado, 27 de agosto de 2011

No hay como.... un fin de semana largo!!!!

¿Qué pasa en un hogar normal cuando se juntan un cumpleaños de hija
con la previa de una fiesta de disfraces?
La pregunta del millón puede tener millones de respuestas si dejamos volar la imaginación, pero ¿para que tanto trabajo de pensar cuando las imágenes pueden dar testimonio de semejante movida?
Y así fue. Hay gustos que merecen palos,
pero a los gustos,
hay que dárselos en vida...
o no???

Myrtita

sábado, 13 de agosto de 2011

Nació TOMATINO!!!!!

Es hermoso!!!!
Hoy lo vi!!!!
Pero todavía no está con su mamá,,,,,
Está en la nursery....
habrá sido prematuro,o será que sólo le falta que las enfermeras le pongan los aros???
Ya me aboco a conseguirle el llavero rojo, para cuando salga....
Mientras tanto se los presento, no aguanté a una NO FOTO!!!!
Myrtita

domingo, 7 de agosto de 2011

Sin permiso

Una caja chiquita, chata, cuadrada, con dos discos dos tecnologías DVD y CD.
Era un regalo. No mío. Llegó con un mensaje que le quitó toda objetividad. ” Sabemos que lo vas a disfrutar. Sólo tomate un tiempo y dejate llevar”.
Un regalo mínimo. Menos espacio que un ladrillo.
Un regalo no mío que despertó curiosidad. Una curiosidad que me superaba.
El celofán que lo protegía de las manos indiscretas que todo tocan en las góndolas de la música, ya había sido retirado por el dueño.
Terminé las tareas que me había propuesto para la mañana dominical.
Tenía el tiempo que decían que era condición para disfrutarlo.
No era mío el regalo, pero estaba ahí, en la mesita frente al sillón, al lado de mi computadora, delante de la televisión que todavía no había amanecido.

Era domingo. Todos descansaban hasta más tarde.
La caja estaba ahí. No tenía el permiso para estrenar el regalo.
El regalo no era mío. .
La curiosidad fue más fuerte y no resistí. La abrí. ¿Qué tanto podía tener eso tan chico y cargado de bondades?
Retiré el viejo CD musical, inquilino de mi laptop. Vive en ella y duerme en ella esperando el momento de ser oído alguna vez, y lo reemplacé por ese que me intrigaba.
Elegí CD, no DVD. No quería imágenes que me condicionaran.
Empezó a sonar. El abrir esa caja mínima, más chica que el ladrillo, me abrió el alma. Me dejé llevar hacia la nada, hacia donde mi mente quisiera ir. Fui lejos. Salieron lágrimas.
Busqué imágenes y no aparecieron. Centré la vista en mi cuadro que nada dice y que tanto me hace sentir y me dejé llevar.
Quise escribir.
Recurrí de nuevo a mi laptop de la que emanaban melodías y le pedí que me dejara escucharme y leerme.
Comencé a escribir, sin guión, sin sentido, sólo sintiendo. No es una búsqueda. Persigo nada. Sin análisis sólo sentir y disfrutar. Tomándome el tiempo. Mirando mi cuadro. Dejando que el sol entre.
Sin permiso emprendí un viaje corto, pero lejos.
La cajita chiquita que nada dice me llevó hondo. Lejos. Sin rumbo, Me llevó hondo, buscando nada.
Fue lindo. Sin permiso me di permiso.
Myrtita

miércoles, 20 de julio de 2011

Mi amigo Chispa

Hoy despedí a mi amigo. Cerré un ciclo. Se dice así ¿no?

Las cosas materiales son eso, son cosas. No más que eso, pero my-chispa, no fue una cosa material. My-chispa fue mucho más que eso. My-chispa fue algo especial en mi vida.

My-chispa fue osado. My-chispa fue divertido. My-chispa fue el irreverente que enfrentó al mundo prejuicioso con su verde brillante. Un verde alegre. Un verde de esperanza. Un verde que iluminaba a la que lo conducía y sorprendía al peatón en su paso.

Fue el desafío. Fue el tesón y la perseverancia. Fue el Q del QUIERO y fue el Q del PUEDO.

Fue una meta. El decir llegué y pude.

My-chispa fue mi aliado, mi cómplice y confidente.

Fue el andar tranquilo y mi contención en las rutas en las que en silencio me escuchaba pensar cuando la música aturdía mis oídos.

My-chispa fue más que una cosa material. My- chispa fue MI ORGULLO. My- chispa fue una parte de mí.

My-chispa fue MI AMIGO.



Myrtita

domingo, 19 de junio de 2011

Segunda entrega

Sin palabras!!!!
Myrtita

La vieja Leduc

Hace mucho que no escribo, quizás sea porque desde hace un tiempo a esta fecha he dejado de escucharme. Hoy amanecí con mis cincuenta asumidos, en una mañana de sábado gris, con el firme propósito de hacerlo. Escucharme y escribir.

Tengo cincuenta.

La alegría de los festejos, la aceleración de los preparativos y la adrenalina vertida se van convirtiendo en anécdotas, mientras los cincuenta oros se incorporan a mi persona como fuerte testimonio de una vida vivida.

Quiero encontrar la punta del ovillo para desandar el camino, seguir un orden para expresarme pero escucho ruidos. No hay orden, ideas alborotadas aparecen sin sentido. Palabras claves que se juntan con mis gustos o aficiones. No veo la lógica ni entiendo el curso de mis palabras, pero me dejo llevar.

Allá a lo lejos aparece la imagen de mi papá con una cámara Leduc como regalo de cumpleaños.

No me acuerdo la edad, pero debo haber sido chica. ¿Menos de diez? Seguramente. Una cámara chiquita, nada profesional, con rollo, que me sorprendió con su llegada porque en aquella época no era algo de moda, ni algo usual para un regalo de niños.

Nunca me cuestioné el porqué de ese particular presente pero desde ese momento comencé a disparar flashes, a sacar fotos instantáneas, sin encuadres

y sin la ciencia del arte de la fotografía. La atracción sólo estaba en captar momentos.

Y crecí. Y vinieron otras cámaras a mi vida. Y seguí registrando etapas.

No hace demasiado tiempo, mi vocación por el clic del disparo resurgió con la fuerza de la digitalidad, sin las limitaciones del rollo y del costo del revelado que velo algunas etapas de mi vida gracias a nuestra inestable economía nacional.

Clic, clic, clic fue mi vida. Desde hace unos años mi cámara y yo conformamos un dúo indisoluble. No se separa de mí. A todas partes, siempre conmigo oculta en el desorden de mis bolsos sin bolsillo.

Mi vida ha quedado en fotos.

Porque la foto surge ahí, en el momento. En el instante no previsto, en el momento único e irrepetible. Deja plasmada una imagen que quizás, muchas veces, no muestra en definitiva lo que creímos ver en ese momento.

Retomo la figura de papá en un diálogo de adultos cuando sonríe al ver mi pasión por las fotos. Se remonta a aquel regalo sin lógica para mí y revela el misterio de su compra.

Una mañana, en su camino al hospital, escucha por radio que los niños que tenían una cámara aprendían, a través de la lente, a ver al mundo de otra forma. Quiso probarlo. Yo fui su conejo de indias.

Hoy a los cincuenta lo repienso y le doy la razón. El experimento dio resultado.

Las ideas sin coherencia en esta narración comienzan a tomar forma.

La vieja Leduc, allá lejos en el tiempo, sembró algo en mí.

Fui una de las niñas de esa teoría de que las cámaras dejan ver al mundo de otra forma.

La vieja Leduc me dejó ver la vida a través de una lente con la que fui construyendo mi mundo.

La vieja Leduc me dio un plus, un sentido más para descubrir cosas que no se ven a simple vista. Algo así como las cosas que encuentro en mis fotos cuando se las analizo tranquila lejos de ese clic que les dio origen.

La lente de mi vieja Leduc me enseñó discernir y a elegir. A descubrir valores, a encontrar afinidades, a acercarme a ellas, a crear un círculo de afectos, a atesorarlos.

La vieja Leduc me ayudó a construir amigos.

La vieja Leduc ya descansa conforme con su misión cumplida.

Mi camino sigue con ustedes mis amigos redescubriendo el mundo y de la mano de mi moderna Coolpix S8000.

Ya tengo cincuenta. ¡Juntos vamos por más!

El bonus de mis fotos hoy es para ustedes ....

Whisky y clic

Myrtita

sábado, 7 de mayo de 2011

Una mirada diferente a la Capital de siempre


Se planificaron el hacer y las visitas para los 1920 minutos que duraría la aventura.
Se asentaron líneas, para cada minuto, en las hojas de viaje de este tour que aparecía en las opiniones de experimentados viajeros como un desafío maratónico imposible de cumplir.
- ¿Ahí van a ir?
- ¿Cómo van a hacer para llegar?
- ¿Y eso también?
- ¿Y todo en un día?
Las preguntas emergían sin piedad. A todas las respondíamos con un monosílabo contundente. Sí. Sí y sí.
Convencidas del SI nos embarcamos a las 23:30 hs de un miércoles. Cuarenta y ocho adolescentes y cinco mosqueteras que se convertirían en cuarenta y nueve y seis respectivamente con sólo atravesar el acceso a la gran ciudad y aterrizar con el bus en un gran Mcdonalds para el desayuno.
Hubo tiempos para la Boca, Plaza de Mayo, Puerto Madero, Casa de Gobierno, Museo de Bellas Artes, Feria del Libro, Galerías Pacífico y Chicago.
La maratónica visita se cumplió como el SI.
Un SI SIN desperdicios.




Myrtita